Una familia de Yorkshire del Sur, en el norte de Inglaterra, fue declarada culpable de maltrato animal por mantener más de 80 animales en condiciones deplorables, en medio de suciedad, heces y hacinamiento.

El 29 de septiembre finalizó el juicio de dos días contra David Parkes, un trabajador social de 61 años, cuyo domicilio en Galley Hill, Tickhill, alojaba 78 perros de la raza Springer Spaniel, cuatro perros de otras razas, dos gatos y una gallina.
Parkes fue declarado culpable de tres delitos contra el bienestar animal en el Tribunal de Magistrados de Barnsley. Por su parte, su esposa, Delphine Parkes, de 60 años, y su hijo, Sam Parkes, de 28, admitieron su culpabilidad en los mismos cargos durante una audiencia previa celebrada el 7 de enero.
El operativo de rescate, encabezado por la policía de South Yorkshire y la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (RSPCA), se llevó a cabo el 17 de abril de 2025. Según la inspectora Kristy Ludlam, al ingresar a la vivienda las autoridades encontraron la cocina cubierta de suciedad y heces desde el piso hasta el techo, con al menos 20 montículos de excremento esparcidos por todo el suelo y sobre los animales.
“Los perros estaban asustados, acurrucados en un rincón o saltando cerca de la ventana al fondo de la cocina. Presentaban un pelaje sucio y cubierto de excremento, con grumos de suciedad pegados a las orejas, casi como rastas”, explicó Ludlam.
Durante la inspección, Delphine y Sam se encontraban en su dormitorio, mientras que David llegó veinte minutos después, reconociendo a las autoridades que tenía la intención de cuidar a los animales y confirmando la presencia de cerca de 80 perros.
La oficial de rescate Liz Braidley describió las condiciones al ingresar por la parte trasera de la propiedad: “La primera habitación era un pequeño espacio detrás del garaje. Todas las superficies, desde el piso hasta las paredes, eran de color marrón. El olor a orina y heces era insoportable y me hacía arder los ojos”.
Los animales fueron trasladados a centros veterinarios donde recibieron atención. Un veterinario que examinó a 46 perros constató que 14 estaban demacrados y habían sufrido durante al menos un mes. Además, cinco presentaban cortes infectados en las orejas, probablemente causados por el uso de tijeras para cortar pelajes enmarañados.
Varios perros sufrían infecciones bilaterales en los oídos y se identificó un spaniel con una fractura en la pata delantera que le ocasionaba un dolor intenso, la cual fue tratada exitosamente. Lamentablemente, uno de los perros debió ser sacrificado debido a la gravedad de su estado.
Un veterinario señaló que “había una gran cantidad de animales confinados en un espacio inadecuado. Vivían en condiciones de suciedad y miseria, sin contar con recursos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas, como agua, comida adecuada, camas o juguetes”.
Luego del rescate, la mayoría de los perros fueron reubicados en hogares particulares, principalmente en el norte de Inglaterra. Cuatro Springer Spaniel fueron adoptados por la policía y entrenados para formar parte de la Unidad Táctica de Perros.
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