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DNI, tarjetas y contraseñas: cuánto valen tus datos robados en la dark web

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La idea de un entorno digital donde “todo es gratuito” genera una fractura profunda en la privacidad en línea. Cada clic, descarga o interacción deja un rastro digital que, para quienes saben interpretarlo, funciona como una llave invisible que abre la bóveda de la información personal. Así operan los ataques que priorizan el volumen sobre la calidad en el robo sistemático de datos.

DNI, tarjetas y contraseñas: cuánto valen tus datos robados en la dark web

En este contexto, ¿cuánto valen hoy en la web oscura (dark web) las credenciales digitales argentinas? Un análisis basado en 75.000 publicaciones revela que tarjetas, documentos y otros accesos se comercializan a muy bajo costo en el mercado ilegal, y que acceder a estos registros es cada vez más sencillo.

Por ejemplo, una tarjeta de crédito argentina se vende por aproximadamente 12 dólares; un registro de conducir, por 35; una cuenta de Disney+ cuesta alrededor de 7,25; una cuenta de X menos de 6; un perfil de TikTok alcanza los 60 dólares; mientras que una cuenta de Binance llega a los 160, según datos de NordVPN y NordStellar. Estas cifras reflejan que la facilidad para obtener esta información deprecia su valor y amplía su circulación en el mercado ilegal.

Los atacantes utilizan técnicas cada vez más sofisticadas, valiéndose de diferentes tipos de malware para infiltrarse en computadoras, teléfonos y tablets. Una vez dentro, exploran y detectan archivos sensibles almacenados localmente o en la nube, como correos electrónicos o carpetas personales. Según NordVPN, las credenciales son el botín más accesible: abundan, se capturan rápidamente y circulan sin fricciones.

Por lo general, a mayor cantidad de datos en circulación, menor es su precio. Para 2026, el fraude con tarjetas aumentó su volumen impulsado por el uso de inteligencia artificial. En mercados como Estados Unidos y Argentina, se consiguen por alrededor de 10 dólares, valor condicionado por su amplia disponibilidad. En países con menos filtraciones, como Japón o Singapur, la escasez incrementa su valor y demanda.

**Valores en el mercado negro**

“Tus accesos digitales ya circulan como mercancía en la web oscura”, afirma Marijus Briedis, CTO de NordVPN. “Desde suscripciones de streaming, correos electrónicos, credenciales bancarias hasta perfiles en redes sociales. La mayoría se sorprendería de lo poco que cuesta a un ciberdelincuente adquirir la identidad digital completa de una persona”.

En Argentina, la identidad digital se fragmenta y se comercializa por partes. Un documento nacional se vende por cerca de 35 dólares y permite realizar maniobras de mayor alcance. “Por menos de lo que cuesta llenar el tanque de combustible, un ciberdelincuente puede obtener información suficiente para presentar una declaración de impuestos falsa o comenzar a construir una identidad a nombre de otra persona”, advierte Briedis.

Las cuentas de correo personal se cotizan en alrededor de 1 dólar cada una, mientras que las credenciales empresariales alcanzan valores mucho mayores. El correo corporativo se consolida como un activo crítico: accesos a Office 365 rondan los 28,50 dólares y cuentas de GoDaddy, clave para dominios y hosting, cerca de 27 dólares, dado que funcionan como puerta de entrada a redes completas.

Este tipo de accesos sostiene un negocio específico. Los llamados «agentes de acceso inicial» se infiltran en infraestructuras empresariales y revenden esas puertas abiertas. Su valor no reside en la cuenta aislada, sino en la posibilidad de escalar privilegios, desplazarse lateralmente y monetizar la intrusión mediante ransomware o robo de información sensible.

Las redes sociales se valoran por su efecto multiplicador. Una cuenta de Facebook alcanza unos 38 dólares y representa cerca del 40% de las ofertas en ese segmento. Con las mismas credenciales se puede ingresar a Instagram, páginas comerciales y herramientas publicitarias, lo que amplía el impacto y acelera la explotación.

Otras plataformas siguen esta tendencia: cuentas de TikTok llegan a 60 dólares, y perfiles de Snapchat, actualmente escasos, se cotizan alrededor de 34,50 dólares. La monetización combina suplantación de identidad, fraude y explotación de audiencias cautivas. Lo relevante no es el valor individual, sino la cadena de valor que estos accesos permiten construir.

En contraste, las cuentas de streaming se convierten en un commodity. Netflix promedia los 4,55 dólares y Spotify está alrededor de los 28 dólares. Los vendedores operan con lógica de servicio: ofrecen acceso “de por vida” y reemplazan cuentas suspendidas bajo garantía. Así, el delito se profesionaliza y adopta prácticas similares a las del comercio formal, con soporte, reposición y atención inmediata ante bloqueos, señalan desde NordVPN.

**Activos digitales en aumento**

Las cuentas vinculadas a criptomonedas lideran la escala de valores. Un acceso a Coinbase alcanza un promedio de 107,50 dólares, y Binance, una de las más valoradas, llega a los 160 dólares. A diferencia de las tarjetas, una criptobilletera ofrece liquidez inmediata y menos intermediarios, lo que intensifica ataques dirigidos y eleva la sofisticación del phishing.

El comercio minorista también juega un papel en este circuito ilícito. Una cuenta de Amazon ronda los 50 dólares y se utiliza para movilizar valor con rapidez: tarjetas de regalo y crédito interno permiten comprar productos para su reventa. Así, el comercio electrónico se convierte en un canal ágil para convertir datos robados en dinero.

El fraude digital dejó de ser un riesgo eventual para convertirse en una amenaza cotidiana. En Argentina, el 76% de los usuarios reconoce haber sufrido al menos una estafa en línea, que incluye phishing, suplantación de identidad y hackeos de


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