Casi seis décadas después del estreno de El graduado, la película que lo convirtió en estrella, Dustin Hoffman reveló que el rodaje fue una de las experiencias más difíciles de su carrera. El actor apuntó contra el director Mike Nichols y contó que terminó con una lesión en el oído después de recibir 27 cachetadas en una misma escena.

Los recuerdos forman parte de Look at Me, su autobiografía, que se publicará el 10 de noviembre. En un adelanto difundido por la revista The New Yorker, Hoffman, que tenía 29 años cuando obtuvo el papel de Benjamin Braddock, relató que nunca se sintió a la altura: «Me sentí inmediatamente incómodo, indigno. Ahí estaba yo, protagonizando una película de Mike Nichols, que era el director del momento, pero sentía que no tenía derecho a estar ahí».
Según su relato, ni siquiera quería audicionar, porque creía que su aspecto no se correspondía con el del joven de familia acomodada de la novela de Charles Webb. Y una vez en el set, notó que Nichols cambiaba de actitud respecto de los ensayos: se mostraba irritable con el equipo y muy exigente con él. «Frecuentemente sentía que me iban a despedir», escribió.
El episodio más duro fue la escena en la que Elaine Robinson, interpretada por Katharine Ross, descubre que Benjamin tuvo una relación con su madre y le da una cachetada. Nichols hizo repetir la toma 27 veces y le pedía a Ross que pegara cada vez más fuerte. «Katharine temía hacerme daño, y yo le dije: ‘Estoy bien, solo no me pegues en la oreja’. Por desgracia, falló varias veces», contó Hoffman, que terminó mareado. Según él, el director ni siquiera incluyó el golpe en la versión final.
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